Tu mitad:
Mi mitad:
Salió el nuevo cd de Ana Prada. Felíz.
Caminante sin brújula, perdido despistado, acampo a metros de un arroyo que corta el monte en su mitád, la soledad se presenta como nunca lo hizo, extrema. Estoy yo (Conmigo mismo) soy mi aliado (mi rival), mi solitaria compañía. Al unísono de arroyos galopantes y polvos levantados en cada paso camino entre tierras rojizas y erectos eucaliptos adornados hacia la plaza central, olvidada, vacía vestida de extrema melancolía soledad. Cae la noche y se ilumina un pequeño cartel donde vendían comida al nadie hambriento, puesto que da a la calle olvido
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Somos par (somos seis) y llega el, Federico con sus magias al andar e historias que contar. Caen lunas, se prenden velas de altar, se encienden -no la luz- si las estrellas, el adiós es tan pronto como viernes le sigue al jueves a las 23:59 horario del este. Me duermo escribiendo verdades imperfectas para regalar a las sombras de velas que bailan sin compás con casi ciegas lapiceras. -Tinchito... Tinchito, despertate, nos vamos...- Me despierta aquel rostro familiar, Analía, de típicas sonrisas matutinas hoy con aires de tristezas despojadas por su llegada partida. Nos abrazamos todos, cada tanto fuimos par, cuatro brazos suman dos entrelazados. Uno a uno los despido, admirando pasiones, dulzuras... Bondades. Bajan sin mirar atrás. Sigo sentado a la derecha del rio, el se golpea el pecho y me señala, ella me grita -Te quiero-, y se van, pero dejan collar y promesas por cumplir, miro el cielo... Miro el cielo esperando pronto encuentro. Distinto el tiempo del viajero, un siglo un mes, un mes eternidad. ¿Y yo? Yo le enseño a dibujar a Luis... Aquel inocente rostro de purezas entonadas. Entró en mi corazón, y no saldrá jamás.
Nunca vi algo tan hermoso en mi vida... Tanta soledad, tanta nada en todo. Y tantas otras historias de su gente, su lugar... Felicidad pura. Pura...
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Entre ya rutinas mochilas desgastadas y precipicios antes verdes, suspiros cansados condensan ventanas aguerridas. Rutas sin sentido ni dirección conocida fueron caminos desandados por mi, por ella, por el. -Bienvenidos a Amaicha Del Valle-. Lugar de montañas color tierra punta al cielo, de ríos que las atraviesan jugando a quebrarlas ignorando precipicios... De horizontes tan lejanos, tan amplios, tan avallasantes. Todo despierta respeto... Hermosas son las nubes que disfrazan montañas al azar; caballos, ballenas y mar. Imponente la montaña, el rió y la nube... la nube vista desde arriba, aquellas, en mis pies, mientras que al lado de las montañas soy un mínimo punto, mínimo, casi indistinguible...
¿Y el sol? Abrazador, quema mi piel, y algo... algo despierta dentro de mi. Bajadas tortuosas de micros expertos y subidas costosas, trabajosas de espaldas castigadas por (-inútiles-) pertenencias hacen dificultoso casi imposible un echo tan cotidiana, jamás eterno, como respirar. Y así, personajes curiosos de cuentos no escritos marcan giro en mi, caminante sin dirección sin mapa, yo, caminante de brújula torcida, no se... no se donde ir. Pero ella me detiene, mujer celeste amor francés, y me invita a pasar, sin saber, sin adivinar sin reconocer la pronta felicidad encontrada. Y así, con miedos y sin ellos, entro en camping donde desfilan las guitarras en pasarelas de mi-fa-sol. Lugar de lunas crecientes y flautas nocturnas, lugar donde la mochila se cargará de Ú-T-I-L-E-S pertenencias no material, no fugaz, no palpable... indispensables (Como el aire enfatizarían poetas primerizos). Entre colores llamativos, mates compartidos y amargos cigarros nacen sin consuelo las palabras como paloma siempre presa, las palabras solas se apuran a tomar vida para rellenar botellas no vacías (Siempre hay norte rubia). Ramas casi gris observan mates bailando entre manos entreabiertas al compás de guitarras desvalidas, luchadoras, sin piedad, de micros agitados y manos inexpertas. Tarde efímera al sol, inmortal al mantel de yerba derramada. Amaicha es belleza feliz, y eso, eso que el todavía no había llegado... Y yo me siento jugando a ser orilla de arroyos dulces sin saber que a la salida de la luna el cambiaría vidas.
Hay misterio y magia en Amaicha Del Valle, hay alegrías y nunca faltantes risas... Música jamás ausente, aún resuenan los ecos cantantes de todos sin mi, yo escribo apartado de todos, de mi.
El día bromea con terminar, pero subestimar noches no es tarea de viajeros solitarios. Entre asados no legales las brasas calientan carnes norteñas y algo... algo se sigue encendiendo dentro de mi. Fuego-. ¿Pasión? VIVIR -Sentir-. Entre ojos (NO ciegos - NO videntes) y palabras leídas, no hacen falta el lenguaje "cotidiano", ¿Qué más se necesita que cervezas no congeladas no frías (-ideales-), asados de perfumes norteños y vinos tintos blancos para comunicarse con un PAR? Fasos compartidos iluminan palabras no resueltas, no escuchadas. Volver a lo básico (-lo simple-), afirmo, la simpleza es una cuota de una dura hipoteca; La felicidad. Dar una cerveza en mano amiga reemplaza mil bellas palabras. (Alpargatas ya nocturnas). Enterremos no uno, no dos... Sino los cinco sentidos y dediquémonos solo a SER. Ausentemos aquellos sentidos que las personas no saben usar (-todos-.) ¿Qué seríamos? ¿Menos "personas"?. A veces quiero ser nada en abismos, viento y orilla de mar (a la vez) y provocar espuma salada (en lagos dulces). Su garganta ciega me observa oyendo mis ojos, se añejan los vinos al canto de voces ausentes. ¿Estrellas? Varias, adornan igualdades -De condición- y risas espontáneas (amar lo simple). Creo que hoy soy menos persona, y me encanta. entre canciones jamás gastadas suenan 10 voces menos una, pero su sonrisa es la más grande, y yo me voy, inmortalizando una voz sin palabras y mil miradas, el... Trabaja, estudia y sonríe a la par. Hablamos toda la noche en simples lenguajes aunque el... El sea sordo casi mudo, magia pura. ¿Y yo? Yo soy menos "persona" (y brindo por eso).
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