Tres llaves

Tu mitad:


Mi mitad:




Salió el nuevo cd de Ana Prada. Felíz.

365 días

Calla... Así, ausente, con esa irónica eternidad distante y sostenida. Sin voz decime que pensas, sin abrir la boca susurrame tu sentir. Que tus ojos dibujen ausentes pentagramas en el espacio entre los dos, que el lenguaje sea -exclusivamente- corporal. Dibujame, moveme, tocame, rimame, arrimame. Ojos verdes con tintes tierra, uno rojizo cada tres oscuros, dispareja, suave discontinua. ¿Escuchás? Es el silencio entre mi boca y tu muda canción, entre tus ojos y mi arrítmico vaivén. Con seis colores subrayás tintas manchadas, entre puchos madrugadas, y fotos no colgadas en tu ausente pared. Sillón rojo, camuflado en blanco, paraíso donde un metro, un silencio embellece tu nariz. Calla, así, sin voz, sin pausas. No podría saborear otro momento igual, de tu nuca en mi cintura, y tu belleza al callar. Eterno distraído pasajero momento del silencio y su felicidad, del silencio y su compañía. ¿Habrá algo más bello que escuchar callar? Inverosímil queda el tiempo al pausar palabras mudas, eternos amantes del silencio, de aquellos instalados, al saber que cualquier palabra simplemente esta de más. A mi simplemente me enamora el callar.
Quedate así, sin voz, mirando para atrás. Quiero vencer ese metro sin interrumpir el silencio, estiro un brazo, pero encuentro una pared. Estiro el otro buscando tu figura en las sabanas de cuerpos muertos, y toco el olvido en su laurel. Sigo sin escuchar tu voz, pero hay un vacío entre los dos, el pentagrama con notas ciegas se desvaneció. Entiendo... estas sin voz, por que estoy sin vos. Y queda la melancolía de un sueño al despertar de un recuerdo, que terminó, hace 365 días atrás. Hoy todo es ruido al caminar, y extraño ese momento donde lo sublime estaba, simplemente, en callar.


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Compartir... Partir

Años atrás se fusionaron la paz y la locura, la razón sin su cordura y la eternidad contenida en su jamás compartido. El hablaba cuando así lo creía, ella callaba solo cuando sobre el dormía. Antagonistas por naturaleza, sal, ríos y mar. El de miradas sostenidas, ella ríe. El habla, ella calla, el la acaricia, ella duerme, el mundo se detiene suavemente en su ombligo. Caminaban por el sendero inmortal entre únicas metas: Amar... Compartir. Y pensar que su fantasía sería, lentamente, destruída, la muerte esperaba impaciente en la vulnerable esquina. El vivía entre paredes blancas de tintes gris hospital entre anuncios parlantes de muerte silenciada, ella empezó a contar los días, el comenzó a restar, ellos aprendieron a llorar. A el le quedaban 10 meses de vida. ¿Y que queda si tu vida tiene un final anunciado? Queda disfrutar, aprender, vivir, sonreir, reir... -Te quedan 6 meses de vida. Abrazar, añorar, compartir, sin privilegios de soñar. -Te quedan dos meses de vida... Ella dejó de cantar, dejó de reír, ella calla, pero sobre el no está dormida. El intenta hablar, jamás se quejará, jamás admitirá sentir dolor. El dice estar bien, pero el solitario espectador ve una lágrima que cae con bandera dolor pensando, a cada segundo, que no los verá crecer. Y entre horas mal resueltas y cuerpos débiles, llega la hora, su hora. Después de compartir, queda partir. -Te quedan 3 días de vida. Yo estoy con ella y con el aferrando una mano que se va... La gota que brindó el frío rocío madrugada en la ventana dejó su zigzag, la hoja dejó aireosa de caer y el reloj detuvo su tic-tac, todo se detuvo cuando el dejó de respirar. Ella queda en la nada, el se transforma en alma, ella lo besa pero el ya no lo siente. Fue un padre, un padre que se fue. Ella aún no vuelve a reír y el jamás volvió a mirar. Fui testigo del amor más puro hasta su final, y entre llanto interrumpido ella dice, gracias, gracias por amar, pero el ya no lo puede escuchar.

Poco tiempo atrás se cruzó el placer y lo perdido, sembraron flores, cosecharon miedo, disfrutaron cielo. Eran paz en sus locuras, eran eterna criatura, al hablar calla, al sonreír vuelve a callar, y al callar, mirar. Era su sol, su do re mayor. Eran luna y su reflejo, eran tarde sin melancolía. El te ama, y yo soy testigo. Con tus manos tocó el laurel, con tu boca olvidó el ayer, con vos estaba su mañana. El creía en amores pasajeros, hasta que tus raíces sembraron piel en su querer, hoy el es olmo en pie, sauce que aprendió a llorar. Cayó en el abismo del sentir, Cayó, creyó, aprendió, se soñó, con vos, su mañana tu canción, su mi fa sol. Pero algo cambiaría, por incierto cruel destino, debes partir hacia el olvido, la muerte de su amor esperaba en la esquina. Le quedan 2 meses de amor. ¿Como amar? ¿Como seguir cuando el sabe que te vas? Tanto vivido, compartido, asumido, tanta felicidad, tantos últimos besos. Le quedan 3 semanas de amor. Tanto miedo, tanta lágrima, tanto último abrazo sentido. Le quedan 3 días de amor... Tanto, tanto dolor. Hoy, callado casi ausente, te miró mientras guardás resabios del amor que de el te quedó en tu valija marrón. Te vas, dejás todo atrás. Después de compartir, queda partir. Lo mirás, y llorás. El te mira, paciente, atento, eterno... Te abraza firme, te susurra -Gracias por haber sido parte de mi vida. Te abrazó más y lloró, y eso que es hombre sin lágrimas compartidas. El te ama, te pierde, el te besa y se despierta, el te sueña... hoy en su ayer. Y está acá, frente al monitor, escribiendo su último adiós en su blog. Te veo partir, te veo mirar atrás, y yo camino, con la ilusión que corras a mí a cada segundo. Partís lejos de mí, te vas, me quitás mi sentir, derramas mi pasión, arrebatas mi ilusión pero vos... vos me enseñaste lo que es el amor.

Y acá estoy, en mares de pocas alegrías añorando miradas sostenidas, alimentando crudos miedos. Ver morir, ver partir. Sintiendo últimos alientos, sintiendo últimos besos. Entre amores de finales anunciados, temo al cálculo racional. Un gen acá, más otro gen allá. Nunca salteó una generación y... son diez años menos cada vez... Del perder queda sumar, añorar, valorar, detener el reloj e inmortalizar cada mirada, cada abrazo, cada amanecer. Perdés y creces, perdés y aprendes a disfrutar cada querer y amar a pura piel. Y nos transformarnos en viajeros solitarios y ausentes espectadores, silenciosos admiradores del mundo ajeno que nos rodea. Embellecés lo cotidiano, te sumergís en lo sublime, admiras lo sencillo, valoras lo simple. Y los ves a ellos, discutiendo, cosechando un mal pasar, uno se enoja, el otro se enoja más, ilusos... Se creen inmortal. Escuchas a ella, interiorizando amarguras por no pedir disculpas, y lo ves a el, discutiendo con sus padres como si el mañana estuviera asegurado en algún contrato fiel. ¿Hace falta un final anunciado para disfrutar cada pasar? ¿Como sería vivir tu vida si te dicen que mañana se termina? ¿Si a quien amas le queda 1 día de vida? De la experiencia... Elegí vivir. Aprendí que desde que nacemos, empezamos a morir. Desde que nos encontramos, empezamos a perdernos. Pero entendí... No tengo miedo a morir, tengo miedo a no vivir...
Regalale una rosa a tu madre, abrazá en silencios a tu padre, invita a cenar a quien te ama, decile a el que lo amás... ¿Como sería tu vida... si mañana se termina? Hoy es temprano, mañana puede ser tarde.


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Hay momentos...

Hay momentos en que el nudo en la garganta simplemente no puede desatarse.
Hay momentos donde el cuerpo desnudo se viste de melancolía.
Otros donde respirar cuesto solo un poco más
Otros donde se hace imposible.
Caemos
Crecemos
Añoramos, olvidamos, recordamos, amamos
Y dejamos partir.

Y hay otros en los que nos perdemos y simplemente...

No podemos escribir.



Pero volveré

Cuando me reencuentre conmigo mismo, algún día, algún día volveré.

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Inocencia soledad - Parte I

Camino, viajero solitario, acompañado de mi ya absurda soledad por los senderos olvidados en pueblo perdido de diez cuadras a dispar. ¿Donde estoy? No había cartel de bienvenida, no había asfalto, no hay nadie por acá, pero sentía que había llegado "La caldera, Salta".



Caminante sin brújula, perdido despistado, acampo a metros de un arroyo que corta el monte en su mitád, la soledad se presenta como nunca lo hizo, extrema. Estoy yo (Conmigo mismo) soy mi aliado (mi rival), mi solitaria compañía. Al unísono de arroyos galopantes y polvos levantados en cada paso camino entre tierras rojizas y erectos eucaliptos adornados hacia la plaza central, olvidada, vacía vestida de extrema melancolía soledad. Cae la noche y se ilumina un pequeño cartel donde vendían comida al nadie hambriento, puesto que da a la calle olvido





-Hola... Hola, ¿Hay alguien?. Y apareció, una revelación, una ilusión, la dueña de mi destino. Mujer de cabellera tupida, llamativamente azabache pero no tanto como sus ojos negros, penetrante, donde veo mi reflejo y ella me sonríe dando bienvenidas. Su rosto era papel con líneas pintadas de batallas perdidas, mirada triste de dulzuras distantes, sin maquillaje, tan norteña, tan argentina, (Acá no hay lugar para falsos rubios ni adornos de platería), su mejor vestido... Su piel... -¿Podría ser un sándwich por favor?.
-¿Por que llora ustéd, hermosa mujer?



¿Quien iba a decir, que lo que pasó después, cambiaría mi vida? (para siempre).


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Parte tres: El final (De mi querer).

Y tuviste que romper las magias del avallasante silencio sentido en las sombras de tu cama y ese delicioso sabor a soledad... me miraste y en privados susurros lo dijiste. -Te quiero. Y fumamos pipas de vainilla entre aceitunas y maravillas, tachaste una fecha escondida en calendario para renovarla sin permiso, gracias te dije, de mil y una formas distintas te besé, te abracé (Y no solté), y te lo tuve que decir. -Yo también. Se destapan las estrellas a la par de las inquietas sabanas en mi pierna mientras mi cama se vuelve campo de batalla para mis pensamientos repentinos. ¿Que es el querer? Cuentan los cuentos, las prosas del poeta, de ese infinito querer, de esas lunas embellecidas por ser solo compartidas. ¿Es acaso un ciclo? Nacer para morir. ¿En su meta está el final?. Tantos te quiero malgastados gastados, compartidos partidos, tanta canción, ilusión, confusión contenida en dos no inocentes palabras donde no existe juicio a la razón, dos palabras de un viaje de ida a la felicidad... O al dolor. Es eterno dicen los inocentes, efímero los realistas, obsesivo los cobardes, un error los heridos... De por vida los valientes. ¿Y yo? Hoy volví a caer... Hoy tengo una confesión. Llego el final de mi querer. Simplemente pasó, te he dejado de querer sin prosa inmortal en su final que embellezca la verdad. No podría pedirte perdón, uno arriesga esquivando el miedo, sumando otra cicatriz del sentir. Soy así, preguntá y te dirán. Quiero querer, pero entre estación y estación muere mi sentir, jamás fui pasajero en este tren que algún poeta llamó amor... Tantas veces lo intenté, tantas veces fallé. Y vuelvo a repetir la rutina del final de mi sentir, no quisiera contar cuantos te quiero enterré en la tierra del tiempo, cuantos sentimientos derramé en camas soledad, cuantos te quiero rechacé, a cuantas palabras le escapé. Me jacto de ser hombre en libertad y animal sin dueño, me jacto de ser poseedor de mi destino y fiel amante de la soledad. No te advertí; a veces creo no saber sentir. Y ahí estás, abrazando mi imperfección y valorando las rosas que jamás te regalé, besando mi torpeza, adorando mi lunar. Pero te quise, en su momento fue real y hoy es verdad, te dejé de querer...





Por que me empecé a enamorar.






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fin.

Parte dos: La cicatriz.

Y ahí estabas, llegaste con magias de lunas compartidas y miradas sostenidas, y volví a cruzar el túnel de tu espalda entre risas recordadas y palabras pentagrama. Cerveza fiel acompaña charla desvelada y flores sin color adornan risas ya entonadas entre pausas para recordar y otras tantas para retomar temas con dejos de tinte olvido. Suenan las tres y una mujer empezó a cantar cuando detuvimos el mundo en mis ojos tu nariz, duró un segundo sin escala de tiempo donde las burbujas dejaron de morir y el aire condensado de fluir. Interrumpí nuestro silencio con pregunta de obvia respuesta (Tan fijamente me mirabas). -¿En que estás pensando?... No disfracemos de inocencia lo prohibido, no ocultemos el sentir... Y así bailó tu hermosa cicatriz al compás de lo sutíl. Viene y va, no deja de rimar, de bailar, no deja de cantar. Cicatriz. Estigma imborrable del vivir y del sentir, correr para caer, blancos tintos o espumante para entender, flor para volar. No perdamos nuestra identidad por querer ocultarlas, aliviarlas, sanarlas sumergiéndonos en pieles no propias, no son mar, no somos huella con arena. Somos pasado y presente, somos lo que hicimos y lo que hacemos una marca dejará. Vivimos pretendiendo esquivar el dolor no aceptando el sendero desandado. La vida es una guerra, sus marcas el sobrevivir. Y decidimos jugar a sortear la noche soledad y ser par en tal vez otra noche del hasta luego jamás. Cerrar los ojos y sentir, abrir los brazos y caer... cuerpo lienzo, manos pincel. Y vuelvo a besar la cicatriz de tu labio superior. Jugamos a la seducción, al limite de tu mano en mi brazo y mi mano en tu cintura. Avanzar para retroceder, besar parar volver. Pero hay cicatrices que no se ven (pero se sienten)... Dame tu mano, sentime... Este soy yo, quien vivió, quien sufrió hombre dolor. Esta cicatriz fue de un amor, esta un desamor. En esta de acá perdí, esta un anhelo aún deseado. Esta cuando caí, en esta pretendí, ¿Y la de acá? El padre que perdí, ¿Y esta otra? esta es por vivir. Algo distinto hay en esta madrugada. Acá me tenés como siempre, ya desnudé mi cuerpo. Acá me tenés como nunca... ya desnudé mi piel. Y colonizamos con bandera pasión tu nuca mi espalda, mi ombligo tu vaivén, mi brazo tu pierna, mi boca... Tu cicatriz. Guerra, piel, sentir sentir, calma y volver a respirar, y todo llega a su final -Hermosa criatura, me tengo que ir...

Hasta luego. (¿Jamás?)...
Creo que volveré a caer



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Parte I: El miedo.

Y que sembrar pasado en gargantas sin papel no sea frágil como el envés paralelo a tu mirada que no fue mientras el pasado se plaga de sombras que hacen eco en los retratos vacíos colgados en paredes del ayer. Soy mitad, soy soledad, soy Junio que muere en mantel circular. Cuento en mi interior hasta llegar a mi, somos seis, somos impar, como Junio en su mitád. Seis copas, una vacía. Vinos tintos y un vaivén. Dos son mitad en sintonía, tres son risas sinfonía ¿Y yo?, autor en soledad. Bailan sin compás las sombras de las velas riendo en tu nariz mientras espío tu sonrisa... Una canción y una nueva despedida guardada en el rincón de mi creada libertad. Pero quedó encendido un hilo en llama y abierto nuestro pronto adiós. Y lo pensé, quiero volverte a ver. Dudo. ¿Que nos perdemos por temor de la mirada que (creemos) nos observa? vivir calculando acciones cotidianas encerrados en la mirada ajena, vivir en un eterno circulo del que dirán. Pero el miedo está como aquel sauce que renace en primavera tras el amague de morir en grises soledades. Miedo a caer, miedo a conocer, al rechazo... Al querer. El miedo a la vulnerabilidad y a volver a caminar los mismos pasos desandados del dolor. Todos somos presos de nuestra propia libertad vivida. El miedo paraliza... Y te fuiste. Por cobarde no te hablé, por miedo me alejé. Pero alguna melodía quedó resonando en tu sonrisa y volví a caer en los abismos de tu mirada. ¿Porque no aprender a gritar lo que sentimos? Callar ¿Nos protege? Que valiente dicen el que no deja caer sus lágrimas. Transformemos el miedo en aventura, no hizo falta desnudar la belleza de una flor para decidir vivir (Y te invité) -¿Querés... Querés ir al cine en la semana?...



Incertidumbre... tic-tac tic-tac tic-tac tic-tac


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--> Cementerio




Soy por que me veo, me ven, (me ves). Soy por que hago sombra en montaña, por que hago ola en rápidos ríos , me transformo en roca, árbol, dique, formas negras que deforman tierras. Me toco, me siento (no soy perfecto), me veo en el reflejo de lagos calmos, me veo en el viento al bailar las hojas de aquel olmo en pie. Es de noche... Se evaporan los espacios entre dos cuerpos... espalda pecho, pierna cintura, cuello boca.




Y hago una figura de arcilla, caballos que endurecen al sol. Simples caballos, sin magias.



Cuerpos iluminados por lunas llenas de abril que entran por ventanas rotas. Pero no hay eterna luz plateada en madrugada iluminada, se apaga el farol, se nublan los cielos y nos volvemos ciegos. ¿Qué queda? Si soy por que me veo, me ven, (me ves). ¿Soy en ojos que no ven? Queda obsoleta la realidad de tu cintura, mi pierna. Somos... Soy soledad. Jugamos a abrazarla matando el tiempo entre futuras muertes anunciadas. Somos aire, somos tacto, nos reconocemos por las manos, nos vemos en alientos agitados... Y todo termina en calma. Calma oscura. Calma serena, lenta, pausada. Otra noche más, otra cruz que tallar. Que utopía saber que sin nacer morirá, sin correr llegará al mar, batalla, guerra, paz. Pasa el temblor, y no queda nada (Nada)... Vapor transformado en vacíos absolutos. Otra cruz que cargar. Y seguimos alimentando un cementerio de pasados, de amores fracasados, aquellos... Aquellos que nacen para morir, y otras cruces que empezamos a tallar el mismo día que empezamos la batalla. Sabemos que morirá, pero hay temor por ella, la soledad, e intentamos sortearla abrazando espaldas cruz. ¿Somos algo mas que un cementerio de piernas, brazos, labios olvidados? ¿Somos algo más que un pasado imborrable? ¿Somos solo olvido? ¿Donde quedaron aquellos pasados para fortalecer futuro?
Y sigo dibujando figuras, caballos de arena... Como mi cuerpo al olvido, se lo llevará el agua, el viento... La marea.



No quiero que a mi caballo se lo lleve la lluvia. No quiero cargar con mas cruces de muertes anunciadas.



Tampoco quiero ser (otra) cruz... (De nadie). Pero espero quien transforme mi caballo en unicornio.


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--> Viaje al olvido II

Senderos suben sin bajar perdidos en casi rojas flores. ¿Destino? Casa de patio central y escalones desigual, casa que bordea nadas empinadas, sin cercas, sin alarmas por sonar... Ya hay espíritu de libertad. Algo me decía... Este será tu lugar. (y lo fue). Entre dos ríos que limitan pueblo olvido, ella se presenta -Mirta, mucho gusto- Mujer de trenzas norteñas -Argentinas- Viste siempre mismas ropas roeídas, ofrece hospedaje, regala hogar. La pronta despedida condensan aires sin contaminar. Ella ríe sin consuelo dando bienvenidas con sonrisas ideales no perfectas. Cuenta vida, cuenta historias en banco de árbol partido, mujer guerrera de andar, orgullo de dos duendes y un pinar. Todos nos sentamos jugando al vaivén en precipicios ignorando reloj, ella juega sin reglas (Más que la verdad) a ser adulta real, ella tiene nuestra edad, dos hijos mas casa que cargar (mientras nosotros nos jactamos de "responsabilidades" dejadas atrás).



Dejó adolescencia guardada en placar (todo cruje al caminar), retoma estudios a la par de el, hijo menor de niñez superior. Siete y cinco años tienen, no conocen robos ni asesinos no ven basuras a color, no escuchan FM menos AM. Viven su pureza con imaginación, trabajan (si, trabajan) en huertas verticales comiendo sus frutos cuando al sol ven caer. Y llego yo, y viene el, pequeño dulce Luis. -¿Quiere dibujar usted señor?- Me invitó a mundos de sanas fantasías luego de barrer sus gracias del mantel. Me muestra la granja, entusiasmado, fascinado, diciendome -Agú, agú, mire usté, un zapallito... Pero hay unito nomá-
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Somos par (somos seis) y llega el, Federico con sus magias al andar e historias que contar. Caen lunas, se prenden velas de altar, se encienden -no la luz- si las estrellas, el adiós es tan pronto como viernes le sigue al jueves a las 23:59 horario del este. Me duermo escribiendo verdades imperfectas para regalar a las sombras de velas que bailan sin compás con casi ciegas lapiceras. -Tinchito... Tinchito, despertate, nos vamos...- Me despierta aquel rostro familiar, Analía, de típicas sonrisas matutinas hoy con aires de tristezas despojadas por su llegada partida. Nos abrazamos todos, cada tanto fuimos par, cuatro brazos suman dos entrelazados. Uno a uno los despido, admirando pasiones, dulzuras... Bondades. Bajan sin mirar atrás. Sigo sentado a la derecha del rio, el se golpea el pecho y me señala, ella me grita -Te quiero-, y se van, pero dejan collar y promesas por cumplir, miro el cielo... Miro el cielo esperando pronto encuentro. Distinto el tiempo del viajero, un siglo un mes, un mes eternidad. ¿Y yo? Yo le enseño a dibujar a Luis... Aquel inocente rostro de purezas entonadas. Entró en mi corazón, y no saldrá jamás.

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Su sonrisa con pocos lapices de colores, su sonrisa por dibujar y sus gritos al amanecer -Agú, salió el sol... hoy quiere dibujar conmigo otros cerritos?- me hizo pensar... Con que poco se puede ser feliz. Volver a lo SIMPLE...Pero no todo queda acá... Llega el -Santiago-, y el también -Nicolás-. Y mi vida cambió...
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--> Viaje al olvido

Distinto es el tiempo del viajero, lentos no rápidos palpitantes pasan inadvertidos los relojes que no posan en pared ni suelo. Un siglo un mes. Cuentos historias y personas deforman a gusto realidades que no siempre queremos (ni podemos) ver... Seis vamos en colectivo de montaña de curvas sigilosas, seis, familia espontanea formada en la quebrada.



Compartimos colchones que no son, no entramos, nos apretamos. Reímos a dispar afianzando intimidad, un siglo un mes, un siglo eternidad... inmortalizar miradas ya es rutina caminante, abrazar palabras abstracto material. Así seis antes (en siglos pasados) desconocidos bajan a mundo místico de paredes montaña, no hay nubes en cielo pintado, hay sol y dejos de luna entristecida. Emprendemos empinada caminata hacia el olvido -San Isidro, bienvenidos- San Isidro es... Pueblo de montaña roja casi gris, de precipicios bien marcados que bordean rutas de piedras coloridas. En San Isidro no hay luz, no hay electricidad, es pasado tejido en presentes, olvido casi material, no hay motores ni publicidad... Solo ríos y soledad, rápidos ríos que hacen ecos de sonido cual orquesta diurna embellecida en luna. Los pensamientos... resuenan con mas fuerza, la nada... la nada te abraza. Las casa juegan a caer en precipicios sin final, mientras otras solo juegan por mantenerse en pie.


No hay horizontes en San Isidro, solo montañas del oeste al este... Nadas sumergido en montañas coloridas, podés... Tocar una nube si querés.


Pueblo de inocencias compartidas, de humildades repetidas, siembran maíz y cosechan pasajeras amistades. Difícil es llegar, tres montañas a dispar y 7 ríos a cruzar, un viaje en tiempo no real hacia un lugar, un lugar donde se cocina a leñas recién cortadas tras ventanas despintadas no simétricas. Cuatro horas pasan en subida al norte del sur, hablamos agitados evitando confusión, cantamos, reímos, nadamos para morir en cascadas verdemar. No hay mapa, aquellos ríos seguirás, de noche no irás... no hay luz, no hay señal. ¿Destino? La nada.


Así llegamos a San Isidro, lugar olvido, magias entonadas en montañas horizonte. Llegamos a la casa de ella y del pequeño dulce Luis, quienes... Quienes me regalaron cien historias a contar; pero por Ahora: San Isidro, partido de Iruya, Salta.

Nunca vi algo tan hermoso en mi vida... Tanta soledad, tanta nada en todo. Y tantas otras historias de su gente, su lugar... Felicidad pura. Pura...

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--> El era... Magia pura.

Entre ya rutinas mochilas desgastadas y precipicios antes verdes, suspiros cansados condensan ventanas aguerridas. Rutas sin sentido ni dirección conocida fueron caminos desandados por mi, por ella, por el. -Bienvenidos a Amaicha Del Valle-. Lugar de montañas color tierra punta al cielo, de ríos que las atraviesan jugando a quebrarlas ignorando precipicios... De horizontes tan lejanos, tan amplios, tan avallasantes. Todo despierta respeto... Hermosas son las nubes que disfrazan montañas al azar; caballos, ballenas y mar. Imponente la montaña, el rió y la nube... la nube vista desde arriba, aquellas, en mis pies, mientras que al lado de las montañas soy un mínimo punto, mínimo, casi indistinguible...

¿Y el sol? Abrazador, quema mi piel, y algo... algo despierta dentro de mi. Bajadas tortuosas de micros expertos y subidas costosas, trabajosas de espaldas castigadas por (-inútiles-) pertenencias hacen dificultoso casi imposible un echo tan cotidiana, jamás eterno, como respirar. Y así, personajes curiosos de cuentos no escritos marcan giro en mi, caminante sin dirección sin mapa, yo, caminante de brújula torcida, no se... no se donde ir. Pero ella me detiene, mujer celeste amor francés, y me invita a pasar, sin saber, sin adivinar sin reconocer la pronta felicidad encontrada. Y así, con miedos y sin ellos, entro en camping donde desfilan las guitarras en pasarelas de mi-fa-sol. Lugar de lunas crecientes y flautas nocturnas, lugar donde la mochila se cargará de Ú-T-I-L-E-S pertenencias no material, no fugaz, no palpable... indispensables (Como el aire enfatizarían poetas primerizos). Entre colores llamativos, mates compartidos y amargos cigarros nacen sin consuelo las palabras como paloma siempre presa, las palabras solas se apuran a tomar vida para rellenar botellas no vacías (Siempre hay norte rubia). Ramas casi gris observan mates bailando entre manos entreabiertas al compás de guitarras desvalidas, luchadoras, sin piedad, de micros agitados y manos inexpertas. Tarde efímera al sol, inmortal al mantel de yerba derramada. Amaicha es belleza feliz, y eso, eso que el todavía no había llegado... Y yo me siento jugando a ser orilla de arroyos dulces sin saber que a la salida de la luna el cambiaría vidas.

Hay misterio y magia en Amaicha Del Valle, hay alegrías y nunca faltantes risas... Música jamás ausente, aún resuenan los ecos cantantes de todos sin mi, yo escribo apartado de todos, de mi.

El día bromea con terminar, pero subestimar noches no es tarea de viajeros solitarios. Entre asados no legales las brasas calientan carnes norteñas y algo... algo se sigue encendiendo dentro de mi. Fuego-. ¿Pasión? VIVIR -Sentir-. Entre ojos (NO ciegos - NO videntes) y palabras leídas, no hacen falta el lenguaje "cotidiano", ¿Qué más se necesita que cervezas no congeladas no frías (-ideales-), asados de perfumes norteños y vinos tintos blancos para comunicarse con un PAR? Fasos compartidos iluminan palabras no resueltas, no escuchadas. Volver a lo básico (-lo simple-), afirmo, la simpleza es una cuota de una dura hipoteca; La felicidad. Dar una cerveza en mano amiga reemplaza mil bellas palabras. (Alpargatas ya nocturnas). Enterremos no uno, no dos... Sino los cinco sentidos y dediquémonos solo a SER. Ausentemos aquellos sentidos que las personas no saben usar (-todos-.) ¿Qué seríamos? ¿Menos "personas"?. A veces quiero ser nada en abismos, viento y orilla de mar (a la vez) y provocar espuma salada (en lagos dulces). Su garganta ciega me observa oyendo mis ojos, se añejan los vinos al canto de voces ausentes. ¿Estrellas? Varias, adornan igualdades -De condición- y risas espontáneas (amar lo simple). Creo que hoy soy menos persona, y me encanta. entre canciones jamás gastadas suenan 10 voces menos una, pero su sonrisa es la más grande, y yo me voy, inmortalizando una voz sin palabras y mil miradas, el... Trabaja, estudia y sonríe a la par. Hablamos toda la noche en simples lenguajes aunque el... El sea sordo casi mudo, magia pura. ¿Y yo? Yo soy menos "persona" (y brindo por eso).

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